Meditación diaria

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Noviembre 01, Acercarnos confiadamente

Nos acercamos con confianza al trono de Dios porque es un trono de gracia. No venimos en base a nuestros méritos, sino que venimos en el nombre de Jesús, con alabanza y agradecimiento, sin condenación. Nos acercamos con confianza porque Dios nos ha invitado a venir.

Octubre 31, Eliminando todo obstáculo

La Biblia dice, "Si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y Él sabe todas las cosas" (1 Juan 3:20). No tenemos que ocultarle nada a Dios. Tenemos que ser abiertos y honestos con Él, confesando sinceramente toda transgresión, pensamiento pecaminoso, y faltas.

Octubre 30, Dejando toda condenación

Es importante que nos acerquemos a Dios confiadamente sin condenación; en otras palabras, "si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado" (Salmo 66:18).

Octubre 29, Una invitación de Dios

Con respecto a nuestro acercamiento al trono de la gracia, se nos dice que debemos ir para hallar dos cosas: misericordia y gracia. Mi convicción es que, si Dios nos invita a acercarnos, y al cumplir las condiciones que he detallado, entonces la misericordia y la gracia nos esperan.

Octubre 28, No importa que presiones vengan

Cuando la Biblia nos habla de retener nuestra confesión (Vea Hebreos 4:14), realmente está emitiendo una advertencia de que seremos sometidos a presiones que nos podrían llevar a retractarnos de lo que hemos dicho. Pero no debemos retroceder. Debemos retener nuestra profesión, o lo que confesamos.

Octubre 27, El fruto de nuestras palabras

Toda la Biblia nos muestra que nuestras palabras determinan nuestros destinos. Como leemos en Proverbios 18:21, "La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos". Si hacemos una confesión equivocada, la lengua traerá muerte a nuestra vida, o si confesamos lo correcto esta producirá vida. Sea lo que fuere que confesemos con nuestra lengua...

Octubre 26, El corazón y la boca

La base para la salvación es la Palabra, y tiene que ser tomada en fe. Luego, hay dos cosas que debemos hacer, una con el corazón y otra con la boca. Tenemos que creer con el corazón, pero tenemos que confesarlo, o decirlo, con la boca.