Meditación diaria

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Mayo 10, La gracia de Dios en las finanzas

Hay tres principios básicos que gobiernan la acción de la gracia de Dios. Primero, la gracia nunca puede ser ganada; no obstante, cualquier cosa que pueda ser ganada, no es gracia...

Mayo 09, Toda gracia: lo suficiente y más

Tener pobreza significa tener "hambre...sed...desnudez...y (estar) en necesidad de todas las cosas" (Deuteronomio 28:48). ¿Cuándo exactamente Jesús se hizo pobre? Él comenzó a hacerse pobre en el momento en que fue identificado con nuestro pecado. Desde ese momento en adelante, Él fue más y más en la pobreza profunda hasta que, en la cruz, Él representó la pobreza absoluta descrita más previamente

Mayo 08, Su abundancia

Jesús nunca estuvo preocupado o perplejo. Él estaba calmo y completamente en control de cada situación. Él nunca dudó de la bondad de Su Padre quien le proveería todo lo que necesitara. Y el Padre nunca le falló.

Mayo 07, Acabando con la maldición

Jesús no tenía nada. ¿Por qué? Porque en el propósito divino de Dios, Él acabó con la maldición de la pobreza para nosotros.

Mayo 06, Alcanzado por las bendiciones

Una vez cuando estaba en Irlanda, había un niño de 6 años cuyos padres le dieron algunas papas para plantar. El niño plantó sus papas, y una semana después, salió para ver si comenzaban a crecer. No había señal de crecimiento. Dos semanas después, aún no veía nada, así que las desenterró para ver si aun comenzaron a brotar. Al final, las desenterró tres o cuatro veces, ¡y nunca crecieron!

Mayo 05, La promesa de mi Padre

Recibir el don del Espíritu Santo en ninguna manera depende de los propios méritos del creyente; sino sola y sencillamente en la total suficiencia de la expiación de Cristo. Es a través de la fe y no por obras, "que recibimos la promesa del Espíritu mediante la fe". (Gálatas 3:14).

Mayo 04, El administrador de la bendición

Cuando la Biblia describe nuestra herencia como hijos de Abraham, se refiere específicamente a recibir la promesa del Espíritu, el único que puede lograr que nos apropiemos de toda la bendición que es nuestra herencia. La bendición de Abraham es "en todas las cosas" (Génesis 24:1), pero el administrador de la bendición es el Espíritu Santo.