Meditación diaria

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El pueblo hebreo del Nuevo Testamento había fallado en vivir conforme a lo que se requería de ellos, así que en particular esta frase "por lo tanto" es muy apropiada. Habían confiado en sus privilegios especiales y descansaron en estos [privilegios]. Francamente, se habían vuelto perezosos; simplemente dieron las cosas por sentadas.

Note que la justicia es una senda. Esta no es para quedarse inmóvil, mucho menos para estar cómodos. Así como una senda, la justicia implica movimiento, progreso y desarrollo. Este camino es como la luz del amanecer cuando conocemos al Señor por primera vez en Su gloriosa plenitud como Salvador y Señor.

Es importante recordar que no es nuestra justicia ni tampoco nuestra fidelidad lo que establece el fundamento para acercarnos al trono de Dios con confianza. Más bien, es la justicia de Dios y la fidelidad de Dios.

Primero, necesitamos misericordia, pero también necesitamos gracia. ¿Qué dice la Biblia de la gracia? La gracia no se puede ganar. Si usted la puede ganar no es gracia. Las personas religiosas a menudo piensan que se tienen que ganar todo. Como consecuencia, tienden a rechazar la gracia de Dios.

Nos acercamos al trono de la gracia para orar a Dios por necesidades específicas. Veamos una condición importante, nuestros motivos. Dios ve cada motivo; Él es tan consciente de las razones por las que oramos. Santiago 4:2 dice, "no obtienen lo que desean, porque no piden". La razón principal por la que los cristianos no tienen es porque simplemente no piden.

Nos acercamos con confianza al trono de Dios porque es un trono de gracia. No venimos en base a nuestros méritos, sino que venimos en el nombre de Jesús, con alabanza y agradecimiento, sin condenación. Nos acercamos con confianza porque Dios nos ha invitado a venir.

La Biblia dice, "Si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y Él sabe todas las cosas" (1 Juan 3:20). No tenemos que ocultarle nada a Dios. Tenemos que ser abiertos y honestos con Él, confesando sinceramente toda transgresión, pensamiento pecaminoso, y faltas.