Meditación diaria

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Octubre 20, Cultivando la diligencia

En 2 Timoteo 2:6, Pablo dijo, "El labrador que trabaja debe ser el primero en recibir su parte de los frutos". Aquí, Pablo estaba exponiendo un hecho básico y simple: cultivar los frutos requiere que se trabaje arduamente. No se obtiene sin esfuerzo. Ese mismo principio es igualmente cierto para el fruto del Espíritu, cultivarlo requiere que se trabaje arduamente.

Octubre 19, Cumplimiento de las promesas de Dios

La mayoría de las promesas de Dios son condicionales. En otras palabras, cuando Dios da una promesa, Él dice, "Si tú vas a hacer esto, luego yo haré aquello". No tenemos derecho a reclamar la promesa a menos que primero se cumpla la condición que Él nos pone por delante.

Octubre 18, Añadir diligencia

La bendición del Señor es la gran e importante condición para las riquezas verdaderas, sea espiritual y de otra índole. No podemos contar con nada realmente bueno fuera de la bendición del Señor. Además, la bendición del Señor, en sí misma, no es suficiente. En Proverbios 10:4, leemos, "La mano negligente empobrece; mas la mano de los diligentes enriquece".

Octubre 17, Superando la pereza

En 2 Pedro 1:8-9, Pedro puso ante nosotros una alternativa; con dos opciones. Una es ser eficaz y productivo en nuestro conocimiento del Señor Jesucristo. La otra es ser ineficaz e improductivo por una condición que él describe como ser "corto de vista o ciego" (versículo 9). Esas son palabras fuertes.

Octubre 16, Creciendo y progresando

La vida cristiana no es estática. Es una vida donde se añade, se crece, y se progresa. Estar estático en la vida cristiana es retroceder. Hacer esa adición requiere ser diligente. Requiere hacer todo el esfuerzo necesario.

Octubre 15, Lo importante que es ser diligente

Consideremos por un momento lo que es ser diligentes. Una forma de saber cuál es el significado de una palabra es considerar cuál es su antónimo. Un opuesto obvio a esta palabra diligente es pereza. La Biblia no tiene nada bueno que decir sobre la pereza. Este es un tema que no recibe suficiente atención en el mundo cristiano contemporáneo.

Octubre 14, Caminando...y descansando...en fe

La razón básica por la que los Israelitas no entraron en su herencia dada por Dios fue la incredulidad. La misma cosa nos separa de nuestra herencia también. El escritor de Hebreos aplicó su situación a nosotros, diciendo, "Pero no les aprovechó el oir la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron" (Hebreos 4:2).