Meditación diaria
Octubre 27, El fruto de nuestras palabras
Toda la Biblia nos muestra que nuestras palabras determinan nuestros destinos. Como leemos en Proverbios 18:21, "La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos". Si hacemos una confesión equivocada, la lengua traerá muerte a nuestra vida, o si confesamos lo correcto esta producirá vida. Sea lo que fuere que confesemos con nuestra lengua...
Octubre 26, El corazón y la boca
La base para la salvación es la Palabra, y tiene que ser tomada en fe. Luego, hay dos cosas que debemos hacer, una con el corazón y otra con la boca. Tenemos que creer con el corazón, pero tenemos que confesarlo, o decirlo, con la boca.
Octubre 25, Nuestro abogado
Jesús es el "Sumo Sacerdote de nuestra confesión" (Hebreos 3:1). Nuestra confesión alista a Jesús como nuestro Sumo Sacerdote, pero lo opuesto, desafortunadamente, también es verdad. Si no hacemos la confesión, no tenemos Sumo Sacerdote. No es que Jesús haya cesado de ser nuestro Sumo Sacerdote, sino que nosotros no le damos la oportunidad de ministrar como nuestro Sumo Sacerdote.
Octubre 24, Las palabras que decimos
Hemos reconocido que derrotamos a Satanás cuando testificamos personalmente lo que la Palabra de Dios dice de lo que la sangre de Jesús hace por nosotros. El testimonio es algo muy simple, sólo declarar las palabras que concuerden con las Escrituras. El testimonio nos salva; es nuestra protección. No esta demás enfatizar su importancia.
Octubre 23, Confesando lo correcto
Cuánto me impresionaron las tácticas de Satanás. Él usó toda clase de presión, toda clase de provocación. Él usaría cualquier mentira, todo lo que sea posible. Tiene un solo propósito. ¿Cuál es? Llevarlo a hacer la confesión incorrecta. Sin embargo, le podemos derrotar manteniendo la confesión correcta.
Octubre 22, El Sumo Sacerdote de nuestra confesión
Jesús fue el apóstol enviado por Dios para proveer la redención. Después de proveer redención Él volvió a Dios para ser nuestro sumo sacerdote en la presencia de Dios. Pero Él es el sumo sacerdote de nuestra confesión. Eso es radical. Sin confesión, no hay sumo sacerdote. Si usted cierra sus labios en la tierra, usted silencia los labios de su abogado en el cielo.
Octubre 21, El Fruto de la diligencia
Creo que el Señor Jesucristo cuando quiere encontrar cristianos que Él pueda usar, va al arroyo, donde el agua pura de la Palabra de Dios está fluyendo sobre ellos, lavándoles, y rodeándoles. Allí, ellos han estado en comunión unos con los otros, limándose las asperezas. Al cultivar la fraternidad nos transformará en piedras lisas.
