Marzo 18, Confesando la fe

 

Venzo a Satanás con la sangre del Cordero y la palabra de mi testimonio, y no amo mi vida hasta la muerte.

 

El Señor me ha mostrado que, si muchos cristianos miran atrás a su pasado, admitirían haber realizado una serie de confesiones negativas. Usted tal vez ha hablado de lo que no pudo hacer o discutido de sus fracasos y desilusiones. Pero, vea, nuestras confesiones determinan hacia dónde vamos.

Hay un ejemplo vívido de esta verdad en la historia de los doce espías que Moisés envió a la Tierra Prometida. Dos volvieron con confesiones positivas, diez con confesiones negativas. La mayoría de los israelitas creyeron la confesión negativa, "No podemos". La confesión positiva era, "Somos bien capaces". Todos los Israelitas sellaron su destino por su confesión. Aquellos que dijeron, "No podemos" no pudieron. Y aquellos que dijeron, "estoy seguro de que podremos hacerlo".

Usted tal vez pronunció algunas palabras negativas, hecho declaraciones que no glorifican a Jesús, o se estancó en desilusiones que sólo lo atan a la impotencia y al fracaso. Si confesamos fracaso, el fracaso será nuestra porción. Si confesamos fe, Dios será nuestra porción. Sólo confiese a Dios, "Señor, lo siento. He atado tus manos; por mi incredulidad y pensamiento negativo, he limitado lo que tú puedes hacer en mi vida". La Escritura dice, "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad" (1 Juan 1:9).

Al rechazar las confesiones negativas, agradezca a Dios que ha salido de ese valle oscuro y solitario. Diga, "Puedo hacer todas las cosas por medio de Cristo que me fortalece", que es la traducción literal de Filipenses 4:13.

 

Gracias Señor por la sangre del Cordero. Proclamo que "puedo hacer todas las cosas a través de Cristo que me fortalece", y que venzo a Satanás con la sangre del Cordero y la palabra de mi testimonio, y no amo mi vida hasta la muerte. Amén.

Share this post