Marzo 17, Las armas de nuestra milicia

 

Venzo a Satanás con la sangre del Cordero y la palabra de mi testimonio, y no amo mi vida hasta la muerte.

 

En Apocalipsis 12:7-9, vemos que el cielo ha sido purgado del dragón (Satanás) y sus ángeles. ¡Regocíjate, cielos, y ustedes que los habitan! Ahora el diablo está aquí abajo en la tierra, y sabe que le queda poco tiempo para hacer maldades y causar daño. Es claro para mí que este período está muy relacionado con toda (o parte) de la semana setenta de Daniel. (Vea Daniel 9:21-24). Es un período de tiempo específico, uno que el diablo, quien estudia las profecías, conoce bien. Y Jesús ha dicho que esos días serán acortados. (por ejemplo, vea, Mateo 24:21-22). Aunque teóricamente la Biblia dice tres años y medio, al final se acortará al menos unos "días". Luego, el diablo será atado y encarcelado en el pozo sin fin.

El diablo quiere mantenernos ignorantes sobre este hecho, porque mientras seamos ignorantes, no podemos hacer lo que Dios ha determinado. Pero Dios nos ha dado las armas espirituales para echar fuera a Satanás de su lugar en el cielo.

Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos ("especulaciones/imaginaciones") y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. (2 Corintios 10:4-5)

Las armas espirituales que se nos fue dada nos permitirán echar abajo toda altivez que se oponga a Dios y a Su Reino. La más importante y gran altivez que se opone a Dios es el reino de Satanás en los lugares celestiales. Se nos fueron reservadas las armas que nos permitirán derrotarlo: la sangre de Jesús y la palabra de nuestro testimonio.

 

Gracias Señor por la sangre del Cordero. La tomo como un arma espiritual, junto con mi testimonio, proclamando que venzo a Satanás con la sangre del Cordero y la palabra de mi testimonio, y no amo mi vida hasta la muerte. Amén.

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