Una respuesta apropiada
Salmo 47:1, 5–6
Pueblos todos, batid las manos; aclamad a Dios con voz de júbilo. Subió Dios con júbilo, Jehová con sonido de trompeta. Cantad a Dios, cantad; cantad a nuestro Rey, cantad.
Esta es la imagen bíblica de la respuesta apropiada ante el poder y la gloria de Dios. La palabra específica que resume la actitud que debe nacer en nosotros frente a la grandeza de Dios es alabanza, pero un tipo de alabanza que abarca todo, una alabanza que involucra cada parte de nuestro cuerpo y todas nuestras facultades.
“Pueblos todos, batid las manos; aclamad a Dios con voz de júbilo”. Esto es mucho más que un simple decoro religioso. Es una respuesta total de nuestro ser redimido al Señor en su grandeza. Batamos nuestras manos, aclamemos a Dios con voz de júbilo.
Luego dice: “Subió Dios con júbilo… con sonido de trompeta”. Para alabar a Dios es preciso batir las manos, expresar júbilo y tocar instrumentos musicales.
Y continúa: “Cantad a Dios, cantad; cantad a nuestro Rey, cantad”. Como puede ver, es una melodía: “Cantad, cantad, cantad, cantad”. Así es como debemos responder ante Dios.
