Solamente en Dios
Salmo 62:1–2; 5–6
En Dios solamente está acallada mi alma; de Él viene mi salvación. Él solamente es mi roca y mi salvación; es mi refugio, no resbalaré mucho. Alma mía, en Dios solamente reposa, porque de Él es mi esperanza. Él solamente es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré.
Hay una palabra muy importante que aparece cuatro veces seguidas en estos versículos que acabo de citar. Es la palabra “solamente”.
En Dios solamente está acallada mi alma.
Él solamente es mi roca y mi salvación.
Alma mía, en Dios solamente reposa.
Él solamente es mi roca y mi salvación.
Como puede ver, hay un sentido en el que la fuente suprema de salvación y esperanza es Dios mismo. El profeta Isaías exclamó: “Dios ha llegado a ser mi salvación”. La salvación no se encuentra en la religión, ni en un credo o doctrina, o en la membresía a una iglesia. Hay una sola fuente de salvación y es muy importante que cada cual llegue a ella en determinado momento de la vida cuando usa la palabra “solamente”; es decir, cuando decimos “solamente Dios es mi esperanza, mi roca, mi fortaleza, y la fuente de mi salvación”. Y cuando lo decimos, ciertamente se hace realidad en nuestra vida.
