Mayo 25, Pasos a la aceptación
Jesús soportó nuestro rechazo para que tengamos su aceptación con el Padre.
Hay cuatro pasos que debe tomar para recibir la aceptación de Dios. El primero es perdonar a toda persona que lo han rechazado o herido de cualquier manera. Como Jesús nos enseñó, "Y cuando estén orando, si tienen algo contra alguien, perdónenlo, para que también su Padre que está en el cielo les perdone a ustedes sus pecados" (Marcos 11:25 NVI).
Esta declaración incluye todo: si usted tiene algo contra alguien, perdone, y entonces Dios lo perdonará. Pero si usted no perdona a otros, Dios tampoco lo perdonará. Esta verdad se aplica principalmente a nuestras actitudes hacia nuestros padres, quienes más comúnmente causaron los problemas de rechazo. Muchas vidas han sido transformadas cuando las personas se dan cuenta que tienen una obligación bíblica de honrar a sus padres. Efesios 6:2 dice, "Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa". Eso no quiere decir que usted ignore sus faltas completamente, pero debe perdonarlos y determinar hacer todo lo que esté a su alcance para lograrlo. Jamás he conocido a alguien que haya tenido una relación mala con sus padres y que fuera realmente bendecido y próspero. Segundo, debe dejar de lado los resultados negativos que el rechazo haya producido: amargura, resentimiento, odio, rebeldía. Estas actitudes son venenosas; infectarán toda su vida. Causarán problemas emocionales profundos, y, casi seguramente, problemas físicos. No se puede dar el lujo de entretener esos pensamientos.
Por una resuelta decisión de su voluntad, sáquelas de usted. Diga decididamente, "Renuncio a la amargura, el resentimiento, el odio, y la rebelión". A menudo se les dice a las personas que se han recuperado del alcoholismo, "El resentimiento es un lujo que ya no se puede permitir". Eso es cierto. Ninguno de nosotros se puede permitir el resentimiento. Sus efectos son tóxicos.
Gracias Jesús por tu obra en la cruz. Perdono a cada persona que me ha rechazado, y dejo de lado la amargura, el resentimiento, el odio, la rebeldía. Proclamo que Jesús soportó mí rechazo para que yo tenga Su aceptación con el Padre. Amén.
