Marzo 22, El plano de Dios

 

Mi cuerpo es para el Señor, y el Señor es para mí cuerpo.

Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra. (Salmo 139:13-15)

 

Al considerar el cuerpo físico, me llena de un sentimiento reverente. La sustancia que eventualmente se transformó en mi cuerpo fue planeada y formada por Dios en la tierra mucho antes de que entre en mi cuerpo. Dios había designado la sustancia que un día constituiría mi cuerpo.

Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas ("mis miembros") que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas. (Versículo 16)

Dios tenía planeado nuestros cuerpos antes de que ellos llegaran a existir. Compare este versículo con lo que Jesús dijo en Lucas 12:7: "Pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; más valéis vosotros que muchos pajarillos". Esta declaración muestra la profundidad de la preocupación de Dios por nuestros cuerpos físicos, Él ha numerado los cabellos en nuestra cabeza. Cuando nos damos cuenta de esto, debemos reconocer que Dios también tiene un propósito para esta obra maravillosa, la que es revelada en 1 Corintios 6:19-20: "¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios".

 

Gracias Señor por Tú provisión para mí cuerpo. Glorificaré a Dios en mí cuerpo y proclamo que mí cuerpo es para el Señor, y el Señor es para mí cuerpo. Amén.

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