Marzo 04, Terminando Su obra
Mi cuerpo es un templo del Espíritu Santo, redimido, limpiado, y santificado por la sangre de Jesús.
Aquí están algunos consejos con respecto a su cuerpo y cómo tratarlo siendo un templo del Espíritu Santo.
Primeramente, trate a su cuerpo con reverencia porque es un templo del Espíritu Santo, a quien veneramos. Entre los cristianos contemporáneos, encuentro que hay muy poca reverencia por el cuerpo.
Segundo, busque la ayuda del Espíritu Santo para cultivar la autodisciplina.
Tercero, tómese el tiempo y haga el esfuerzo para distinguir entre lo que ayuda y lo que hace daño.
Cuarto, esté dispuesto a ser radical porque su vida está en juego.
Quinto, trate de cooperar con el Espíritu Santo.
Hay muchos otros pasos que podría añadir a esta lista, pero éstas las he adquirido a través de la experiencia. Fui desafiado por el Señor a considerar si estaba llevando una vida de autoindulgencia. Fui desafiado por el Señor a considerar estas preguntas: ¿Quiero seguir viviendo? ¿Quiero terminar mi tarea asignada? Jesús dijo a Sus discípulos, "Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra" (Juan 4:34).
Esa es la mejor dieta: hacer la voluntad del que nos envió, y terminar Su obra. Incluso después de pasar más de cincuenta años en el servicio del Señor, creía que había ciertas tareas asignadas para mí por Dios que aún no había cumplido. Nunca di por sentado que las terminaría. Siempre cuidé de mi cuerpo, sabiendo la importancia de mantenerme en buena condición física para que mi vida no sea acortada antes de haber terminado la obra de Dios.
Gracias Señor por la sangre de Jesús y la obra de Tú Espíritu Santo. Proclamo que cooperaré con el Espíritu Santo, manteniéndome en buena condición física para terminar Su obra. Mi cuerpo es un templo del Espíritu Santo, redimido, limpiado, y santificado por la sangre de Jesús. Amén.
