Marzo 03, Obediencia absoluta

 

Mi cuerpo es un templo del Espíritu Santo, redimido, limpiado, y santificado por la sangre de Jesús.

 

Al hacer esta confesión, tenemos que ser radicales. El cristianismo es una religión radical. La palabra radical significa "tratar con la raíz". Cuando Juan el Bautista presentó el Evangelio y a Jesús, él dijo, "Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego" (Mateo 3:10). Dios no va a podar algunas ramas o incluso cortar el tronco. Él irá directo a la raíz. Él requiere que un árbol de buen fruto. Si un árbol no da buen fruto, Dios dice que lo cortemos.

Entre la generación más joven, hay una tendencia a ser bastante radical. Creo que esta corriente debe ser estimulada, a la dirección correcta. Para ser honesto, nuestra generación más vieja con frecuencia, hemos cedido en lugar de ser radicales. Tenemos que cooperar con el Espíritu Santo, quien a menudo pide cosas que parecen ser radicales. 

Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros. (Romanos 8:11)

Aquí, Pablo estaba haciendo una declaración notable. Él dijo que era el Espíritu Santo, el Espíritu de Dios, que levantó el cuerpo muerto de Jesús de la tumba. Y si usted tiene ese mismo Espíritu Santo en su cuerpo, entonces Él puede hacer mucho de lo que necesita en su cuerpo a través de Su poder. ¡Qué verdad más radical!

 

Gracias Señor por la sangre de Jesús y la obra de Tú Espíritu Santo. Proclamo que buscaré la obediencia absoluta al cooperar con el Espíritu Santo, porque mi cuerpo es un templo del Espíritu Santo, redimido, limpiado, y santificado por la sangre de Jesús. Amén. 

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