Marzo 01, Cooperando con el Espíritu

Mi cuerpo es un templo del Espíritu Santo, redimido, limpiado y santificado por la sangre de Jesús. 

Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad. Porque todo lo que Dios creó es bueno (todo tipo de comida), y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias; porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado. (1 Timoteo 4:1-5)

En este pasaje, antes que nada, Pablo estaba diciendo que, abstenerse de la relación marital (celibato) no es una condición automática de santidad; esto necesariamente no lo lleva a la santidad. De hecho, si miramos la historia de la iglesia, en los casos en que era requerido que el clero sea célibe, parece que el celibato no siempre produjo santidad.

En relación a la dieta, lo que Pablo estaba diciendo es esto, "Todo lo que Dios ha creado como alimento es bueno". Pero deberíamos tener en cuenta que el buen alimento creado por Dios puede ser contaminado con lo que acompañamos o de la manera en que lo preparamos. Así que, tómese el tiempo y haga el esfuerzo para distinguir entre cosas que ayudan y cosas que dañan. Coopere con el Espíritu Santo.

 

Gracias Señor por la sangre de Jesús y la obra de Tú Espíritu Santo. Proclamo que cooperaré con el Espíritu Santo para distinguir lo que ayuda o lo que daña a mi cuerpo, porque es un templo del Espíritu Santo, redimido, limpiado, y santificado por la sangre de Jesús. Amén.

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