Junio 10, Completamente suyo

 

He sido perdonado y liberado de mis pecados.

 

Había un niño que vivía en una ciudad a orillas del mar. Era un tallador hábil e inteligente, y se talló un pequeño bote de madera. Cuando puso velas en su bote realmente lo pudo navegar. Un día, lo llevó a la orilla del mar para navegar, pero la marea cambió y llevó su bote mar adentro, y no pudo recuperarlo. Entonces, regresó a su hogar sin su bote.

La siguiente marea alta trajo de nuevo el velero, y un hombre que caminaba a lo largo de la costa lo encontró. Él inspeccionó al velero y vio que estaba muy bien hecho, y por lo tanto lo vendió a un comerciante que lo limpió y lo puso en su vidriera, a precio de venta por treinta y cinco dólares.

Algún tiempo después, el niño pasó por la tienda y vio su bote con el precio de treinta y cinco dólares. Supo inmediatamente que era el suyo, pero no tenía manera de probarlo. Por lo tanto, si lo quería tener de nuevo, sólo había una cosa que podía hacer: lo tendría que comprar.

Se propuso trabajar en cualquier tarea para ganar dinero y comprar su bote. Cuando finalmente consiguió dinero suficiente, fue a la tienda y compró de nuevo su velero. Lo tomó en sus manos, salió y, apretándolo contra su pecho, dijo, "¡Ahora eres mío! Te he creado y te compré". Eso es redención. Primero, el Señor nos creó, pero estábamos en el mercado de esclavos de Satanás. Después Él nos compró. Somos doblemente suyos. ¿Puede ver cuán valioso es para el Señor? Por un momento, imagínese usted mismo como ese bote. Puede que se sienta muy inadecuado, e inapreciable. Se pregunta si a Dios usted le importa realmente. Sólo trate de verse como ese bote en los brazos de Dios y crea, Él le está diciendo, "Ahora eres mío. Yo te hice y te compré. Me perteneces; eres completamente mío".

 

Gracias Señor por tu perdón. Proclamo que estoy en los brazos del Señor, y Él ha declarado que soy suyo. Él me hizo y me compró; Él me ama; soy completamente suyo. He sido perdonado y liberado de mis pecados. Amén.

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