Junio 07, Victoria total y permanente

 

He sido perdonado y liberado de mis pecados.

 

El sacrificio de Jesús en la cruz es la única base de la provisión de Dios para cada necesidad de toda la raza humana. En lugar de hacer varias acciones diferentes a través del tiempo, Dios ha hecho todo lo necesario para el ser humano en cualquier periodo de la historia, las Escrituras dicen, "Porque con una sola ofrenda (sacrificio) hizo perfectos para siempre a los santificados" (Hebreos 10:14).

El escritor de Hebreos explicó que, después que Jesús había ofrecido ese único sacrificio, Él "se ha sentado a la diestra de Dios" (versículo 12). ¿Por qué Él se sentó? Porque no iba a tener que hacerlo nunca otra vez. 

Por medio de su obra en la cruz, Jesús propinó una total derrota permanente, e irreversible a Satán y a su reino. Jesús no tendrá que hacer ese trabajo nuevamente. Satán ya ha sido derrotado. Usted y yo no tenemos que derrotar a Satanás.  Sin embargo, debemos aplicar la victoria que Jesús ya ha ganado y caminar en esa victoria.

Leemos en Colosenses 1:12, "Con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz". Nuestra herencia está en la luz, y no hay oscuridad en absoluto en ella. Está totalmente a la luz. ¿Cómo lo ha hecho?

El cual nos ha librado de la potestad (prefiero decir "dominio") de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados. (versículo 13-14)

Por la redención a través de la sangre de Jesús, hemos sido liberados del dominio de la oscuridad y trasladados, o llevados, al reino del amor del Hijo de Dios.

 

Gracias Señor por tu perdón. Proclamo que, a través de la cruz, Jesús administró a Satanás y su reino una derrota total, permanente, e irreversible. Yo aplico la victoria que Jesús ha ganado, y camino en esa victoria, porque he sido perdonado y liberado de mis pecados. Amén.

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