Julio 21, Tratarnos los unos a los otros correctamente

 

Soy un miembro del cuerpo de Cristo.

 

El mundo está lleno de todo tipo de personas. Sólo mirando la apariencia de alguien, tal vez usted diga, "No veo nada que pueda animarme". Usted puede mirarse en el espejo y tal vez decir lo mismo de usted. Pero tenemos que mirar más allá de lo externo y ver a nuestros hermanos y hermanas como miembros del cuerpo de Cristo, son personas por quienes Jesús murió y derramó Su sangre.

Si fallamos en apreciar y honrar a otras personas, estamos entristeciendo el corazón del Señor, porque el Señor ama a todos, lo suficiente como para morir por cada uno ellos. Esto entristece al Señor amargamente, si tenemos una actitud errónea hacia un miembro de Su cuerpo, si miramos con desprecio a otros y no tenemos en cuenta su valor.

Creo que eso fue el problema de la gente de Corinto, a quien Pablo se dirigió en dos epístolas.  Había muchas malas relaciones entre ellos. No discernían el cuerpo del Señor uno en el otro (Ver 1 Corintios 11:29), y Pablo dijo, "Por esta razón hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen (han muerto)" (versículo 30). Supongo que ésta bien puede ser la mayor causa de enfermedad entre los creyentes de hoy. Tengo que decir, con una profunda tristeza, que muchos cristianos para nada se tratan los unos a los otros como colaboradores y miembros del cuerpo de Cristo.

 

Gracias, Jesús, por hacerme parte de tu cuerpo. Proclamo que, por tu gracia, honraré a otros miembros, viéndolos como individuos por quienes Jesús murió, porque soy un miembro del cuerpo de Cristo. Amén. 

Share this post