Febrero 27, Asombrosa y maravillosamente hecho

 

Mi cuerpo es un templo del Espíritu Santo, redimido, limpiado y santificado por la sangre de Jesús.

 

En el Salmo 139:13-14, David habló al Señor, diciendo,

Porque Tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien.

Él le estaba diciendo a Dios, en otras palabras, "Tú estabas allí cuando yo aún estaba en el vientre de mi madre; Tú me estabas moldeando".

Me pregunto si nos damos cuenta de que somos una creación asombrosa y maravillosa. Mi ser se llena de reverencia al pensar lo que implicó cuando Dios me creó y me brindó un cuerpo. Fui asombrosa y maravillosamente creado, y voy a dar cuenta a Dios por lo que hago con el cuerpo que Él me dio.

En estos tiempos estamos tan concentrados con las computadoras y los cuales son realmente herramientas maravillosas. Pero quiero señalar que, mucho más, nuestros propios cuerpos son las computadoras más maravillosas que podamos encontrar. Muchos cristianos prestan una atención mucha más cuidadosa a sus computadoras que a sus propios cuerpos. Después de todo, si una computadora falla, se daña o se vuelve obsoleta, con un poco de dinero extra podemos comprar otra. Sin embargo, cuando el cuerpo humano falla, cuando ese computador se rompe, ése es el final. No hay nada más que se pueda hacer.

 

Gracias Señor por la sangre de Jesús y la obra de Tú Espíritu Santo. Proclamo con reverencia que fui asombrosa y maravillosamente creado. Mi cuerpo es un templo del Espíritu Santo, redimido, limpiado y santificado por la sangre de Jesús. Amén.

Share this post