Febrero 21, Jesús el libertador

 

Satanás no tiene lugar en mí, no tiene poder sobre mí, no tiene reclamos pendientes contra mí. ¡Todo ha sido resuelto por la sangre de Jesús!

 

El mismo Cristo que es el único salvador es también el único libertador. Sólo Jesús puede romper el poder de la atadura demoníaca en las vidas de las personas y liberarlas. De la misma manera quiero que seamos presentados al libertador.

Para aquellos de nosotros que deseamos liberación, tenemos que establecer contacto directo y personal con Cristo. Aquí hay cuatro simple condiciones que debemos cumplir:

     Estar seguros de habernos arrepentido. Eso es, saber que hemos dado la espalda a toda forma de pecado.

     Mirar sólo a Jesús, porque sólo Él es el libertador.

     Basar nuestras peticiones solamente en lo que Jesús hizo por nosotros mediante Su muerte en la cruz en lugar de cualquiera de nuestras "buenas obras".

     Estar seguros de que, por un acto de nuestra voluntad, hemos perdonado a cada persona que alguna vez nos ha dañado o lastimado.

Cuando yo personalmente recibí liberación del demonio de depresión, recibí esta promesa: "Todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo" (Joel 2:32). También recuerdo estas palabras de Jesús: "En mi nombre (los discípulos) echarán fuera demonios" (Marcos 16:17). En el nombre de Jesús, nosotros, también, tenemos la autoridad de expulsar demonios.

 

Gracias Señor por la sangre de Jesús. Proclamo que sólo Él es mi libertador, y que "todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo". Satanás no tiene lugar en mí, no tiene poder sobre mí, no tiene reclamos pendientes contra mí. ¡Todo ha sido resuelto por la sangre de Jesús! Amén.

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