Febrero 20, ¡Dígalo de nuevo!
Satanás no tiene lugar en mí, no tiene poder sobre mí, no tiene reclamos pendientes contra mí. ¡Todo ha sido resuelto por la sangre de Jesús!
Recuerdo muy bien cuando empecé a dar este tipo de testimonio. Me decía a mi mismo: “Me pregunto dónde será que el diablo me golpeará ahora. Conozco a personas que dicen que no testificarán porque tienen miedo de lo que les puede suceder cuando lo hagan, pero eso es estar sujeto al juego del diablo. Recuerde, ésta es su manera de evitar que usted haga lo que lo pondrá fuera de su alcance. Es sólo a través de la palabra de su testimonio que usted obtendrá los beneficios de la sangre.
La primera vez que usted da su testimonio, todo el infierno puede desatarse. Bueno, ¡alabado sea el Señor! Dígalo de nuevo. La Biblia dice, "mantengámonos firmes en la fe que profesamos [o nuestra confesión]" (Hebreos 4:14). Y luego, cuando todo realmente se desata, la Escritura dice, "Mantengamos firme la profesión [la confesión] de nuestra esperanza sin vacilar" (Hebreos 10:23). Sígalo diciendo. No depende de sus sentimientos. No depende de nuestras situaciones, síntomas, o circunstancias. Es tan eternamente cierto como la Palabra de Dios.
Para siempre, la Palabra de Dios está firme en los cielos. (ver Salmo 119:89). Satanás no tiene lugar en nosotros, no tiene poder sobre nosotros, y no tiene reclamos pendientes contra nosotros.
Gracias Señor por la sangre de Jesús. Proclamo que Satanás no tiene lugar en mí, no tiene poder sobre mí, no tiene reclamos pendientes contra mí. ¡Todo ha sido resuelto por la sangre de Jesús! Y tengo la intención de declarar esto una y otra vez. Amén.
