Febrero 19, Perdonando a otros

 

Satanás no tiene lugar en mí, no tiene poder sobre mí, no tiene reclamos pendientes contra mí. ¡Todo ha sido resuelto por la sangre de Jesús!

 

Una manera común que los creyentes le dan un reclamo legal a Satanás en sus vidas es cuando se niegan a perdonar a otros. Jesús nos enseñó que somos perdonados por Dios de la misma medida que nosotros perdonamos a otros. Él dijo, "Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas" (Mateo 6:14-15). No tenemos derecho de reclamar el perdón de Dios a menos que nosotros perdonamos a otros. Si hay alguien a quien no perdonamos, de la misma medida, no somos perdonados por Dios. Eso significa que por la falta de perdón en nuestra vida es un área sobre la cual Satanás aún tiene un reclamo legal. No podemos desalojarlo hasta que hayamos perdonado a quien sea que necesite recibir perdón. 

La redención es equivalente al perdón de los pecados. Si todos nuestros pecados son perdonados, entonces tenemos los derechos totales de redención. Satanás no tiene ningún reclamo legal pendiente contra nosotros. Pero si hay algún área en nuestras vidas en la cual el pecado aún no ha sido tratado completamente, Satanás aún tiene un reclamo legal en esa área. Podemos lograr que todos los predicadores nos prediquen y oren por nosotros, pero no desalojaremos al diablo, porque él sabe que tiene un reclamo legal. Tenemos que recordar que el diablo es un experto legal. Él lo sabe también. Sin embargo, la Palabra de Dios nos ofrece total perdón de los pecados. Es crucial que nos aferremos al perdón total y no dejemos ninguna ofensa sin perdonar.

 

Gracias Señor por la sangre de Jesús. Le pido a Dios que perdone todo pecado, y yo perdono a cada persona a quien necesito perdonar (dar nombres específicos). Habiendo hecho eso, proclamo que Satanás no tiene lugar en mí, no tiene poder sobre mí, no tiene reclamos pendientes contra mí. ¡Todo ha sido resuelto por la sangre de Jesús! Amén.

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