Febrero 17, Lavamiento y regeneración
Mi cuerpo es un templo del Espíritu Santo, redimido y limpiado por la sangre de Jesús.
El proceso de salvación involucra lavamiento y regeneración. "Él (Dios) nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino conforme a Su misericordia, por medio del lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu Santo" (Tito 3:5 LBA).
Miremos brevemente estos conceptos, empezando por el lavamiento, o limpieza. El pecado mancha. Estamos sucios por dentro, y necesitamos ser limpiados. Sólo la sangre del Señor Jesucristo puede limpiar al pecador de todo pecado. ¿Cómo podemos recibir esa limpieza? "Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad" (1 Juan 1:9 LBA). Dios no sólo perdona el pasado, sino que Él también nos limpia de toda la profanación del pecado. En el mismo capítulo, Juan dijo que es la sangre de Jesús, el Hijo de Dios, que nos limpia. (ver versículo 7).
La segunda fase de este proceso es regeneración, o renacimiento. Jesús le dijo a Nicodemo, "En verdad, en verdad te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios" (Juan 3:3 LBA). Este es un nacimiento que viene arriba, del reino de Dios. Un poco más adelante, Jesús dijo, "Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es" (Juan 3:6 LBA).
Cuando nacimos de nuestras madres, este fue un nacimiento físico y en nuestra naturaleza carnal. Ese no es el tipo de nacimiento que trae salvación. Tenemos que recibir una vida totalmente nueva, nacida dentro de nosotros por el Espíritu de Dios desde arriba. Eso es regeneración, o nuevo nacimiento.
Gracias Señor por la sangre de Jesús y la obra de Tú Espíritu Santo. Proclamo que por Su sangre el Señor Jesucristo me está limpiando de todo pecado, recibo regeneración y un nuevo nacimiento, una vida totalmente nueva nacida dentro de mí por el Espíritu de Dios. Mi cuerpo es un templo del Espíritu Santo, redimido y limpiado por la sangre de Jesús. Amén.
