Febrero 10, No es un conjunto de reglas

 

Mediante la sangre de Jesús, soy santificado, hecho santo, apartado para Dios.

 

Veamos cómo se obtenía la santidad bajo el antiguo pacto. Dios dijo, "Seréis santos, porque yo soy santo" (Levítico 11:44). En todo Levítico 11 se enumera las reglas complicadas en relación a lo que se come, como vestirse, y que nos hace limpio o impuro.

El requisito de Dios era de "consagrarnos a nosotros mismos" (Levítico 11:44). Pero en este capítulo, usted descubre que mantener la santidad era muy complicado. Había una serie de regulaciones muy complejas.

Y tendréis por inmundos a estos animales que se mueven sobre la tierra: la comadreja, el ratón, la rana según su especie, el erizo, el cocodrilo, el lagarto, la lagartija y el camaleón. Estos tendréis por inmundos de entre los animales que se mueven, y cualquiera que los tocare cuando estuvieren muertos será inmundo hasta la noche (Levítico 11:29-31).

De acuerdo con esta regulación, por ejemplo, si un ratón moría y alguien lo recogía por la cola, él sería impuro todo el día hasta la noche. Pero la Escritura continúa dando más regulaciones acerca del recipiente donde el ratón podía caer y el artículo de vestimenta que podía tocar, luego da instrucciones sobre cómo lidiar con lo que es inmundo. Mantener todas estas regulaciones sería un trabajo constante.

Dios dijo que, usted sería santo si guardara estas reglas exitosamente. Pero si usted quisiera obtener la santidad manteniendo una serie de reglas, tendría que guardarlas todas en cada momento. Usted no podría omitir una en ningún momento. Pero gracias a Dios que proveyó un mejor camino, porque mantener todas estas reglas es imposible para los seres humanos pecadores.

 

Gracias Señor por la sangre de Jesús. Proclamo que el plan de Dios es que sea santo, no por cumplir una serie de reglas, sino mediante la sangre de Jesús, a través de la cual soy santificado, hecho santo, apartado para Dios. Amén.

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