Febrero 02, Valientes por la justicia
Mediante la sangre de Jesús, yo soy justificado, hecho justo, como si nunca hubiera pecado.
Dios hace justas a las personas injustas. La Escritura lo dice, y yo lo creo. Miremos un simple versículo que afirma esta verdad: "Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él" (2 Corintios 5:21).
En este versículo, me gustaría agregar nombres en lugar de los pronombres: "A Jesús que no conoció pecado, por usted y por mí, Dios lo hizo pecado, para que fuésemos hechos justicia de Dios en Jesús". Hay un intercambio completo: Jesús fue hecho pecado con nuestra pecaminosidad para que nosotros pudiésemos ser hechos justos con Su justicia. Esta justicia está disponible a través de la fe en Su sangre.
La justicia produce ciertos resultados inmediatos, visibles y definidos. Vamos a ver uno de esos resultados declarado en las Escrituras. En verdad, nuestra manera de vivir, nuestras actitudes, nuestras relaciones, y la eficacia de nuestra vida cristiana y actos de servicio dependerá de cuanto comprendemos que fuimos hechos justos. Leemos en Proverbios 28:1, "Los perversos huyen aun cuando nadie los persigue, pero los justos son tan valientes como el león".
A muchos cristianos hoy en día les falta valentía. Son tímidos, se defienden y tienden a retroceder cuando son confrontados con la maldad o con el diablo. La verdadera causa es porque ellos fallan en valorar el hecho de que son justos ante los ojos de Dios, tan justos como Jesucristo mismo. Nos hace ser valientes al reconocer esa verdad.
Gracias Señor por la sangre de Jesús. Proclamo que he sido hecho justo con Su justicia, y en esa confianza que trae este entendimiento doy ese paso de fe. Mediante la sangre de Jesús, soy justificado, hecho justo, como si nunca hubiera pecado. Amén.
