Enero 31, Recto y justo

 

A través de la sangre de Jesús, yo soy justificado, hecho justo, como si nunca hubiera pecado.

Pues mucho más, estando ya justificados en Su sangre, por él seremos salvos de la ira. (Romanos 5:9)

Al encontrar la palabra justo en la Biblia, podemos sustituirla con la palabra recto/integro. Esto es cierto tanto en hebreo como en el griego del Antiguo Testamento. Los traductores de la biblia alternan la misma palabra como "recto" o "justo". Ellos tendían a usar la palabra justo en el contexto de procesos legales y la palabra recto en el entorno de la vida diaria. Pero es una sola, y es la misma palabra. 

El problema surge cuando se usa la palabra justificado, que con frecuencia se reserva para un tipo de transacción legal en las cortes del cielo. Pero esta práctica nos da a entender que se usa sólo una parte del significado de la palabra. Ser justificado significa ser hecho justo, o recto/íntegro. La palabra recto llega allí exactamente donde vivimos, a nuestros hogares, nuestros lugares de trabajo, o relaciones personales. Justo sugiere una formalidad legal tramitada en una sala de justicia distante. La Escritura dice (y esta es una traducción perfectamente legítima y correcta) que hemos sido hechos rectos por la sangre de Jesús. No podemos considerarnos justificados si no fuimos hechos rectos. La justificación es más que una ceremonia legal o un cambio de fórmulas. Es un cambio de carácter y de vida, y es producido por la sangre de Jesús. Hemos sido hechos rectos con una justicia que no es nuestra, es la justicia de Jesucristo.

 

Gracias Señor por la sangre de Jesús. Proclamo que, por Su sangre, he sido hecho justo con una justicia que no es mía. Mediante la sangre de Jesús, soy justificado, hecho justo, como si nunca hubiera pecado. Amén.

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