Enero 28, Piedras lisas
La sangre de Jesucristo, Hijo de Dios, me limpia continuamente de todo pecado.
El hecho de que una persona se haya arrepentido de sus pecados y haya clamado salvación en Cristo no significa que todo su carácter haya sido instantáneamente transformado. Con certeza, fue puesto en acción un proceso de cambio muy importante, pero puede tomar varios años para que ese cambio sea expresado en cada área de su carácter.
Cuando David necesitó piedras lisas para usar en su honda y así poder matar a Goliat, él fue al valle, al lugar más humilde. Allí en el arroyo encontró el tipo de piedras que necesitaba. ¿Qué fue lo que alisó las piedras? Dos clases de fricciones: el agua fluyendo sobre ellas; segundo, el continuo roce de unas contra las otras.
Esta es una imagen de como el carácter cristiano se va formando. Primero, está el lavado continuo con el agua, que es la Palabra (vea Efesios 5:26). Segundo, al "rozarnos" unos con otros en nuestras relaciones personales, nuestros bordes ásperos se van limando gradualmente hasta que quedan bien lisos. Somos "piedras vivientes" que necesitan ser pulidas continuamente.
Déjeme añadir un comentario, cuando Jesús necesita "piedras vivientes" para Su honda, Él, también, va al valle, al lugar de humildad. Allí, Él elige piedras que han sido pulidas por la acción de la Palabra de Dios y por las presiones de la frecuente comunión con otros creyentes. Es una marca de madurez espiritual amar sinceramente a nuestros hermanos, no simplemente por lo que ellos son, sino por lo ellos representan para Jesús, quien derramó su alma por cada uno de ellos.
Gracias Señor por la sangre de Jesús. Proclamo que me someto humildemente al lavado de la Palabra y me comprometo a amar a mis hermanos con sinceridad. La sangre de Jesucristo, Hijo de Dios, me limpia continuamente de todo pecado. Amén.
