Enero 27, La sangre "habla"

 

La sangre de Jesucristo, el Hijo de Dios, me limpia continuamente de todo pecado.

 

Existe otra bella provisión que tenemos mediante la sangre de Jesús, esta es una de la que muchos cristianos no lo saben. Encontramos en Hebreos 12:22, 24, "Os (todos los verdaderos creyentes) habéis acercado al monte de Sion... y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel".

En el celestial Monte de Sion, la sangre de Jesús fue rociada a nuestro favor ante la presencia de Dios en el Lugar Santísimo. Cristo entró en este lugar como nuestro antecesor, habiendo obtenido nuestra redención eterna mediante Su sacrificio, y Él salpicó con la evidencia de esa redención en la misma presencia del Padre Dios Todopoderoso. 

Aquí, deberíamos notar un contraste importante. Anteriormente en la historia, Caín, el primer hijo de Adán y Eva, asesinó a su hermano Abel. Luego, Caín intentó negar su responsabilidad, pero el Señor lo desafió y dijo, "No hay manera que puedas ocultar tu culpa, porque la sangre de tu hermano clama a mí por venganza desde la tierra " (ver Génesis 4:1-15). En contraste, la sangre de Jesús rociada en el cielo no clama venganza, sino misericordia. La sangre es un clamor continuo ante la presencia de Dios por Su misericordia.

Una vez que hemos testificado personalmente del poder de la sangre de Jesús, no tenemos que repetir esas palabras cada minuto, porque la sangre de Jesús está hablando todo el tiempo a nuestro favor en la presencia de Dios. Cada vez que estamos afligidos, tentados, asustados, o ansiosos, debemos recordarnos que: en este preciso momento la sangre de Jesús está hablando a mi favor ante la presencia de Dios.

 

Gracias Señor por la sangre de Jesús. Proclamo que ahora mismo Su sangre está hablando por misericordia a mi favor ante la presencia de Dios. La sangre de Jesucristo, el Hijo de Dios, me limpia continuamente de todo pecado. Amén.

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