Enero 26, Obediencia y verdad
La sangre de Jesucristo, el Hijo de Dios, me limpia continuamente de todo pecado.
La comunión es la primera prueba para saber si estamos andando en la luz. Si no estamos disfrutando de la comunión con nuestros hermanos creyentes y con el Señor, entonces no estamos en la luz, y si no estamos en la luz, la sangre de Jesús no nos limpia.
Entonces, la siguiente pregunta se refiere a como andar en la luz. La primera condición es que debemos andar en obediencia a la Palabra de Dios. El Salmo 119:105 dice: “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino". El segundo requisito es resumido por Pablo en Efesios 4:15, donde escribió, "Sino que, siguiendo la verdad en amor, (nosotros) crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo".
En este pasaje, "andar en luz" se lo define de la manera que nos relacionamos con nuestros hermanos creyentes en verdad y en amor. Al relacionarnos unos con otros tenemos que estar dispuestos a proceder en la verdad, pero tenemos que hacerlo en amor.
Por lo tanto, andar en la luz consiste en dos cosas que van juntas: andar en obediencia a la Palabra de Dios, en verdad y amor con nuestros hermanos creyentes. Cuando cumplimos estas condiciones, entonces podemos decir con toda seguridad que la sangre de Jesús nos está limpiando de todo pecado.
En este tiempo estamos muy conscientes de la contaminación ambiental, pero la atmósfera espiritual también está contaminada de pecado, corrupción, e impiedad. Necesitamos la limpieza continua de la sangre de Jesús para guardarnos limpios.
Gracias Señor por la sangre de Jesús. Proclamo que estoy limpio por Su sangre, porque me he propuesto andar en obediencia a Su Palabra y en correcta relación con otros. La sangre de Jesucristo, el Hijo de Dios, me limpia continuamente de todo pecado. Amén.
