Enero 19, Las incontables bendiciones del perdón
A través de la sangre de Jesús, todos mis pecados son perdonados.
La clase de perdón que necesitamos y que podemos recibir de Dios mismo es el aspecto vertical del perdón. Es una gran dicha ser perdonado por Dios. Quizá la referencia más elocuente se encuentra en el Salmo 32, donde David dice:
Dichoso aquel a quien se le perdonan sus transgresiones, a quien se le borran sus pecados. Dichoso aquel a quien el Señor no toma en cuenta su maldad y en cuyo espíritu no hay engaño. (Versículo 1-2 NVI)
En hebreo, este salmo empieza con una palabra en plural: las dichas. "Oh, las dichas de aquel a quien se le perdonan sus transgresiones, a quien se le borran sus pecados". Esto implica que existe un sinnúmero de bendiciones ligadas al hecho de recibir de Dios el perdón de nuestros pecados.
Es importante notar que la Biblia no habla de un hombre que no necesite perdón. La Biblia señala claramente que todos necesitamos el perdón de Dios. No hay excepciones. En otro pasaje, David afirma que no existe un hombre que no peque. Todos hemos pecado. Por consiguiente, todos necesitamos perdón. La cuestión no es si necesitamos perdón, sino más bien si recibimos perdón.
Gracias, Señor, por la sangre de Jesús. Proclamo que necesito Tú perdón, y que, al perdonarme, traes grandes bendiciones para mí también. A través de la sangre de Jesús, todos mis pecados son perdonados. Amén.
