Enero 17, Dos direcciones de perdón
A través de la sangre de Jesús, todos mis pecados son perdonados.
Perdón es una de las palabras más hermosas en cualquier idioma. ¿Qué la hace una palabra tan especial y bella? Pues bien, considere algunas de las consecuencias que se derivan del perdón: reconciliación, paz, armonía, comprensión, comunión. ¡Con cuánta urgencia necesita nuestro mundo actual todas estas cosas!
Por otro lado, considere algunas de las consecuencias que acarrea nuestra falta de perdón y de ser perdonados: amargura, contienda, discordia, odio, y guerra. A veces parece que la entera raza humana está en peligro de ser invadida por esas fuerzas malignas y negativas. Si queremos sobreponernos a esas tragedias, solo será posible si aprendemos y ponemos en práctica los principios del perdón.
Existen dos direcciones del perdón expresadas en la Biblia. Estas dos direcciones están bien representadas en el gran símbolo de nuestra fe cristiana: la cruz. La cruz tiene dos maderos, uno vertical y el otro horizontal, que representan las dos direcciones del perdón. El madero vertical representa el perdón que todos necesitamos de Dios y que solo puede recibirse por medio de nuestra identificación con el sacrificio y la resurrección de Jesucristo. El madero horizontal representa nuestras relaciones con nuestro prójimo, y alude al perdón que, en este caso va en dos direcciones: el perdón que necesitamos recibir de otros, y el perdón que necesitamos dar a otros. En este caso también, el único lugar donde podemos recibir la gracia para esa clase de perdón es en la cruz.
Gracias Señor por la sangre de Jesús. Proclamo que no solo recibo el perdón de Dios; también me abro al perdón que necesito recibir de otros, y el perdón que necesito dar a otros. A través de la sangre de Jesús, todos mis pecados son perdonados. Amén.
