Enero 14, Fuera de un Reino y dentro de otro

 

A través de la sangre de Jesús, soy redimido de la mano del diablo.

 

El Señor nos redimió y por lo tanto ya no estamos en la mano del enemigo sino en la mano del Señor.

Con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo. (Colosenses 1:12-13)

Es un hecho real que Dios nos ha liberado del poder de la oscuridad, ese es el reino de Satanás y nos trasladó al reino de Cristo. Por lo tanto, tenemos redención, nuestros pecados son perdonados. Ya no estamos en el territorio de Satanás, ni estamos bajo su autoridad. El incrédulo, quien rechaza a Cristo, está bajo la autoridad legítima de Satanás, también están los rebeldes y los desobedientes, pero los creyentes no lo estamos.

El hecho es que al arrepentirnos y rendirnos a Jesucristo y hacerlo Señor de nuestras vidas, fuimos llevados (convertidos, o trasladados) del reino de Satanás al reino de Cristo, en espíritu, alma y cuerpo. Estos son hechos. Creemos en los hechos del reino invisible de la Palabra de Dios porque ya no seguimos nuestros sentimientos. El escudo de la fe cubre cada área de nuestras vidas. Ningún dardo ardiente nunca atravesará esto. (Ver Efesios 6:16)

 

Gracias Señor por la sangre de Jesús. Proclamo que, por Su sangre, he sido liberado de la oscuridad y trasladado al reino de amor del Hijo de Dios. A través de la sangre de Jesús, soy redimido de las manos del diablo. Amén.

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