Enero 07, La medida de Su amor

 

Yo testifico personalmente a Satanás de lo que la Palabra dice que la sangre de Jesús hace por mí.

 

En el Día de la Expiación, la sangre de los sacrificios tenía que ser esparcida siete veces ante Dios el Padre (Ver Levítico 16:14). Vemos que en el Nuevo Testamento este reglamento fue cumplido exactamente en el sacrificio de Jesús en la cruz.

Primero, Su sudor se volvió en sangre. Segundo, los soldados Romanos lo golpearon el rostro con sus puños y con látigos. Tercero, lo azotaron con un azote romano. Cuarto, le arrancaron Su barba. Quinto, se le colocó corona de espinas en su cuero cabelludo. Sexto, Sus manos y Sus pies fueron atravesadas con clavos. Séptimo, se le abrió Su costado con una lanza.

Esa es la medida del amor de Cristo. Le costó literalmente todo lo que Él tenía. Él no sacrificó simplemente Su gloria, Su trono, y su majestad como Dios. Él no abandonó simplemente Sus pocas posesiones terrenales como un hombre en la tierra. Él se sacrificó a Sí Mismo. Fue Su propia vida que Él derramó en Su sangre como el precio de la redención. Piense en esa realidad asombrosa y sepa que es la medida del amor de Dios. Este por decirlo así, es extravagante.

 

Gracias Señor por la sangre de Jesús. Proclamo que Él dio todo lo que tenía, derramó Su vida completamente para que yo sea libre de mi pecado. Yo testifico personalmente a Satanás de lo que la Palabra dice que la sangre de Jesús hace por mí. Amén.

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