Enero 05, Confiando en el cordero

 

Yo testifico personalmente a Satanás lo que la Palabra dice que la sangre de Jesús hace por mí.

 

En 1ra. de Corintios 5:7, Pablo relacionó la Pascua del Antiguo Testamento con la crucifixión de Cristo:

Porque nuestra Pascua, que es Cristo (el Mesías), ya fue sacrificada por nosotros.

Hay una aplicación muy clara de la Pascua con el sacrificio de Jesús en la cruz. Podemos decir que el Cordero de la Pascua fue sacrificado hace veinte siglos atrás, y Su sangre está en la vasija. Su sangre que fue derramada por nosotros, sin embargo la sangre no puede protegernos si se queda en la vasija. Tenemos que transferir la sangre de la vasija a los lugares donde vivimos.

El hisopo fue usado cuando estaban bajo el antiguo pacto, pero ¿que utilizamos bajo el nuevo pacto? La respuesta es nuestro testimonio. Nuestros testimonios personales sacan la sangre de la vasija y la aplican a nuestros "hogares", a nuestras vidas, nuestras situaciones, y nuestras familias. Vencemos a Satanás cuando testificamos personalmente de lo que la Palabra dice que la sangre de Jesús hace por nosotros.

 

Gracias Señor por la sangre de Jesús. Proclamo que Jesús fue sacrificado por mí, y confío en Su sangre para hacerme limpio y libre de pecado. Yo testifico personalmente a Satanás de lo que la Palabra dice que la sangre de Jesús hace por mí. Amén.

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