Enero 03, Caminando en obediencia

 

Yo testifico personalmente a Satanás de lo que la Palabra dice que la sangre de Jesús hace por mí.

 

En la ceremonia de la Pascua, la sangre de los corderos fue recogida en las vasijas. Los israelitas estaban a salvo una vez que la sangre fue transferida de las vasijas a sus viviendas bajo una condición: ellos tenían que permanecer dentro de sus casas.

Esta verdad es muy importante: la sangre protege sólo al obediente. Usted está a salvo mientras obedezca. Miremos 1ra. de Pedro 1:2. Pedro estaba saludando "a los expatriados de la Dispersión (en griego es la diáspora)" (versículo 1). Él estaba específicamente dirigiéndose a los judíos fuera de la tierra de Israel, que fueron "elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo".

Note que la obediencia viene antes de que seamos rociados. La sangre no es rociada sobre el desobediente. La sangre no protege a los que salen de la casa. Protege sólo a los que están bajo la sangre o cubiertos con ella. Por lo tanto, tenga en mente, aunque hay protección perfecta en la sangre, es solo para el obediente.

 

Gracias Señor por la sangre de Jesús. Proclamo este día que caminaré en obediencia a Ti. Yo testifico personalmente a Satanás de lo que la Palabra dice que la sangre de Jesús hace por mí. Amén.

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