Enero 02, Aplicando la Sangre

 

Yo testifico a Satanás personalmente de lo que la Palabra dice que la sangre de Jesús hace por mí.

 

Al leer esta confesión, se puede ver que tenemos que saber lo que la sangre de Jesús hace por nosotros. Luego, tenemos que tomarla del "banco de sangre" y utilizarla en nuestras vidas. Hay una analogía para esta aplicación en la ceremonia de la Pascua, que fue la provisión de Dios de liberación y salvación para Israel. (Vea Éxodo 12:21-27). El padre de cada familia tuvo que matar un cordero (el sacrificio) y coger su sangre en una vasija. Este acto demuestra la tremenda responsabilidad de los padres de ser sacerdotes de sus familias.

La sangre en la vasija, sin embargo, no protegió a ninguna familia Israelita; tenía que ser transferida desde la vasija a donde la familia vivía. Un solo medio fue provisto, y este fue el hisopo. Esta planta es común en el Medio Oriente; allí crece en todas partes. Así que tenían que recoger un montón de hisopo, sumergirlo en la sangre, y golpearlo en el dintel y sobre los dos postes de la puerta de su vivienda, pero nunca en el umbral. Nunca tiene que caminar sobre la sangre. 

De esa manera, el ángel destructor no pudo entrar en la vivienda. Pero solo fueron protegidos los israelitas que estaban en sus casas, a salvo bajo la sangre. Ese fue el único lugar seguro en Egipto aquella noche.

 

Gracias Señor por la sangre de Jesús. Proclamo que estoy protegido del adversario al aplicar la sangre sobre mí y mi familia. Yo testifico personalmente a Satanás de lo que la Palabra dice que la sangre de Jesús hace por mí. Amén.

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