Desde los confines de la Tierra
Salmo 61:1–2
Oye, oh Dios, mi clamor; a mi oración atiende. Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare. Llévame a la roca que es más alta que yo.
Estas palabras tienen un significado muy especial para mí; el Espíritu Santo me las dio en un momento crítico de mi propia vida y en una situación poco común. Pasaba por un tiempo de desilusión y pena, y en realidad sentía que Dios cubría mi alma con sus olas.
Me encontraba en un avión que iba de los Estados Unidos a Australia. Durante el vuelo, abrí mi Biblia donde dice: “Desde el cabo de la tierra clamaré a ti”. Y dije para mí: Qué extraordinario, es justo hacia donde me dirijo, al cabo de la Tierra, el lugar más distante del planeta desde donde fueron escritas estas palabras. Y pensé: ¿Por qué me dirijo hacia allá, cuál es el propósito de Dios? Y de nuevo leí las palabras: “Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare”. Y me percaté de que en su infinita sabiduría, Dios me llevaba en ese largo viaje no sólo para predicar a otros, sino para pasar tiempo a solas en oración, a esperar en el Señor, a clamar a Él desde los confines de la Tierra. Vino entonces una semana muy especial en mi vida en la que pasé la mayor parte de mi tiempo en oración clamando a Dios. Y allí, mientras oraba en el extremo opuesto de la Tierra, Dios oyó mi clamor, resolvió mis problemas y me mostró la salida.
Así que recuerde: Clame a Dios en su hora de necesidad.
