Agosto 08, La puerta y el pastor
Tengo acceso a Dios a través del Espíritu Santo.
Jesús dijo, "Yo soy la puerta" (Juan 10:9). Dos versículos más adelante, Él dijo, "Yo soy el buen pastor" (versículo 11). ¿Alguna vez se ha detenido a considerar esto, cómo Jesús puede ser tanto la puerta y el pastor? Es muy simple y, sin embargo, muy profundo. Jesús crucificado es la puerta. Jesús resucitado es el pastor. Pero si usted quiere al Cristo resucitado como su pastor, tiene que venir a través de Cristo crucificado, quien es la puerta. Solo aquellos que vienen a través de Cristo crucificado tienen al Cristo resucitado como su pastor.
Porque por medio de él (Jesucristo) los unos y los otros (judíos y gentiles) tenemos entrada por un mismo Espíritu (el Espíritu Santo) al Padre. (Efesios 2:18)
Hay un solo camino, Jesús y un Espíritu, el Espíritu Santo que nos guía al Padre. Si usted no viene por Jesús, no tiene al Espíritu Santo que lo guíe al Padre. El Espíritu Santo no enaltecerá ningún otro camino a Dios sino solamente a través de Jesucristo y Él crucificado.
Usted tiene el testimonio sobrenatural del Espíritu Santo, cuando viene a través de Jesús, que es la puerta. Toda religión verdadera, centrada en Dios, siempre recibe el testimonio sobrenatural de aprobación divina. Si le falta esto, siempre debemos preguntarnos por qué, porque Dios ha prometido honrar la verdad con testimonio sobrenatural y a lo largo de toda la historia de las Escrituras siempre lo ha hecho.
Gracias, Señor, porque puedo venir a ti. Proclamo que hay un camino, Jesús y hay un Espíritu–el Espíritu Santo-que nos llevan al Padre. Tengo acceso a Dios a través del Espíritu Santo. Amén.
