Agosto 06, Nuestra dependencia del Espíritu Santo
Tengo acceso a Dios a través del Espíritu Santo.
En nuestra naturaleza carnal, todos nosotros tenemos ciertas debilidades. Estas debilidades no son del cuerpo sino de la mente, de nuestro entendimiento. Se manifiestan de dos maneras relacionadas. Primero, a menudo no sabemos por lo que deberíamos orar. Segundo, incluso cuando sabemos por lo que debemos orar, no sabemos cómo orar por ello. Estamos por lo tanto silenciados por la total dependencia en el Espíritu Santo. Solamente Él puede mostrarnos cómo y porqué orar. (Ver Romanos 8:26-27).
En el libro de Efesios, Pablo enfatizó nuestra dependencia del Espíritu Santo para darnos oraciones aceptables a Dios. Él remarcó que es sólo Jesús y el Espíritu Santo que pueden darnos acceso a Dios:
Porque por medio de él (Jesucristo) los unos y los otros (judíos y gentiles) tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. (Efesios 2:18)
Aquí se encuentran dos condiciones combinadas para que las oraciones sean aceptables: a través de Jesús y por el Espíritu Santo. Cada una es esencial. No hay fuerza natural que pueda llevar nuestras débiles voces desde la tierra a los mismos oídos de Dios en Su trono en el cielo. Solo el poder sobrenatural del Espíritu Santo puede hacer eso. Sin Él, no tenemos acceso a Dios.
Gracias, Señor, porque puedo venir a ti. Proclamo mi dependencia total del Espíritu Santo, que puede darme acceso al Padre a través de Jesús. Tengo acceso a Dios a través del Espíritu Santo. Amén.
