Abril 27, Escondido con Cristo

 

Jesús murió nuestra muerte para que recibamos Su vida.

 

Cuando por primera vez somos confrontados con la cruz, tendemos a apartarnos de ella. Pero la cruz de Jesús es la puerta a un lugar secreto que ningún animal lo puede encontrar, ningún ave lo puede ver, y ni aun el resto de la creación conoce. (Vea Job 28:7-8). Está en el campo espiritual. Pablo dijo: 

Ya que han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la derecha de Dios. Concentren su atención en las cosas de arriba, no en las de la tierra, pues ustedes han muerto y su vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, que es la vida de ustedes, se manifieste, entonces también ustedes serán manifestados con él en gloria. (Colosenses 3:1-4 NVI)

Note la frase clave, "su vida está escondida con Cristo en Dios", no nos está hablando del mundo venidero, sino del aquí y el ahora. Ese lugar secreto es estar escondido con Cristo en Dios. El secreto es que cuando Jesús murió, Él no murió por sí mismo; Él murió por nosotros, como nuestro representante, llevó nuestra culpa y condenación.

Cuando lo entendemos por fe, recibimos lo que dice la Escritura, que cuando Jesús murió y fue resucitado, así nosotros morimos y fuimos resucitados. Pasamos por la muerte a un campo que los sentidos no pueden discernir y las criaturas no perciben. Es estar en un reino con Cristo, y en Dios; nada puede alcanzarnos a menos que venga a través de Dios y de Cristo. Estamos aquí en la carne, pero nuestra vida no está en este mundo visible. Nuestro cuerpo es un vaso de barro, podemos pasar por muchas dificultades y presiones, pero tenemos una vida eterna, incorruptible, e indestructible. Esa es la seguridad total. No importa lo que venga, en Cristo estamos en el lugar secreto del Altísimo, protegidos de todo mal y peligro. (Vea Salmo 91:1-2). Y la puerta de acceso al lugar secreto es la cruz.

 

Gracias Jesús por tu obra en la cruz. Proclamo que, por la cruz, he entrado al lugar secreto del Altísimo. Estoy protegido de todo mal y peligro, porque Jesús murió mi muerte para que yo reciba Su vida. Amén.

Share this post