Abril 23, La expiación: el eje

 

Jesús murió nuestra muerte para que recibamos Su vida.

 

Para ilustrar el rol de la expiación en el mensaje total del Evangelio, considere la estructura de una rueda, que tiene tres secciones básicas: el círculo exterior, los rayos y el eje. En esta imagen, el círculo exterior representa la provisión completa de Dios para todas las áreas de nuestras vidas, en lo espiritual, físico, financiero, y para toda la eternidad. Los rayos que soportan el círculo extremo de la rueda son las maneras en que Dios da su provisión. Por ejemplo, Él hace provisión a través del perdón (paz), sanidad (salud), liberación (libertad), santificación (santidad), y así en adelante. Ahora, sin el eje central, los rayos no tienen nada que lo soporte. Además, la fuerza para girar la rueda viene a través del eje. En la provisión de Dios, la expiación es el eje, es el centro que da el poder para la vida cristiana. 

En Hebreos 2:9, aprendemos que por la gracia de Dios, Jesús gustó la muerte por todos nosotros. Él tomó nuestro lugar; lo que nos aguardaba fue sobre Él. Isaías 53:6 dice, "Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en Él la iniquidad de todos nosotros". (Isaías 53:6)

"Iniquidad" también significa "rebelión". La rebelión de toda la raza humana está resumida en esa frase. Hemos dado la espalda a Dios y nos hemos ido por nuestros propios caminos, establecimos nuestras propias reglas, nos complacimos a nosotros mismos, viviendo para nosotros. Hemos sido rebeldes, pero el Señor hizo que toda nuestra rebelión cayese sobre Jesús; toda nuestra rebelión fue enfocada sobre Él. Mientras Él colgaba en la cruz, sobre Él vinieron todas las malas consecuencias de nuestra rebelión: enfermedad, rechazo, dolor, agonía, y finalmente, muerte. Pero Él no murió para sí mismo. Él murió nuestra muerte. Él probó la muerte en nuestro lugar. 

 

Gracias Jesús por tu obra en la cruz. Proclamo que me alejo de mi rebelión, y que Jesús probó la muerte en mi lugar, porque Jesús murió mi muerte para que yo reciba Su vida. Amén.

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