Abril 22, Seremos liberados

 

Jesús fue hecho pecado con nuestra pecaminosidad para que seamos hechos justos con Su justicia.

 

La siguiente parte de la “receta de Romanos” la encontramos en Romanos 6, versículos 11 al 13. Esta es la parte práctica que nos enseña cómo hacerlo.

Primero, "Considérense muertos al pecado" (versículo 11). ¡Créalo! La Biblia dice que estamos muertos. Pablo dijo, "He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí" (Gálatas 2:20). Pablo vio la crucifixión y la muerte de Cristo como su propia crucifixión y muerte. Él pensó de esa manera y de esa manera también hablaba, lo consideraba la verdad. Nosotros debemos hacer lo mismo.

Los pasos dos y tres son advertencias negativas: "No permitan ustedes que el pecado reine en su cuerpo mortal" (versículo 12) y "No ofrezcan los miembros de su cuerpo al pecado" (versículo 13). Antes, no podíamos evitar ceder al pecado; ahora, tenemos una elección. Hay un poder en nosotros que es mayor al pecado. Hemos sido liberados, justificados. Sin embargo, todavía tenemos que ejercer nuestra voluntad. Cuando viene la tentación, debemos decir un ¡No! rotundo. ¡No cederé mi cuerpo o mis miembros! Yo no me entrego a ti Satanás; yo le pertenezco a Jesús".

El paso cuarto es positivo: "Ofrézcanse a Dios" (versículo 13). No es posible seguir siendo un agente independiente y quedar libre de pecado. Tenemos que escoger si vamos a servir a Dios o servir a Satanás, ofreciéndonos como sacrificio a Dios, entregando todo lo que somos, todo lo que tenemos y sin guardar nada. Luego, Pablo dijo, "Presentando los miembros de su cuerpo a Él (Dios)" (versículo 13). Ceda cada parte de su cuerpo a Dios para que Él lo use para Su gloria.

El resultado es que "El pecado no tendrá dominio sobre vosotros" (versículo 14). Somos liberados de la vergüenza, la humillación, la agonía, todos los males que acarrea el pecado. Seremos liberados de todo esto si aplicamos la “receta de Romanos” al identificarnos con Jesús en la muerte, sepultura y resurrección.

 

Gracias Jesús por tu obra en la cruz. Proclamo que, a través de la identificación con Jesús, seré liberado, porque Jesús fue hecho pecado con nuestra pecaminosidad para que seamos hechos justos con Su justicia. Amén.

Share this post