Abril 13, Removiendo las barreras para la sanidad
Jesús fue herido para que seamos sanados.
A menudo, en el pueblo de Dios hay problemas del corazón y del diario vivir que actúan como barreras para la sanidad. Hay siete barreras que son comunes: (1) ignorancia de la Palabra de Dios (Vea Isaías 5:13; Oseas 4:6); (2) la incredulidad (Vea Hebreos 3:12-13); (3) pecado no confesado (Vea Proverbios 28:13); (4) resentimiento y falta de perdón hacia otros (Vea Marcos 11:25-26); (5) participación en el ocultismo (Vea Éxodo 23:24-26); (6) pactos no bíblicos, por ejemplo, la masonería (Vea Éxodo 23:31-33); y (7) los efectos de una maldición (Vea Deuteronomio 28:15-68). A veces, las enfermedades son causadas por la presencia de espíritus malignos o que están asociadas a estos. Veamos sólo un ejemplo del evangelio de Lucas.
Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades los traían a él; y él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba. También salían demonios [espíritus malignos] de muchos, dando voces y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Pero él los reprendía y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Cristo. (Lucas 4:40-41)
Cuando el poder sobrenatural de Dios obra, los espíritus malignos no pueden soportarlo mucho tiempo; ellos tienen que salir.
Hay diferentes maneras en las que los espíritus malignos están asociados con la enfermedad. Hay espíritus de debilidad, dolor, parálisis y muerte, para nombrar sólo cuatro. Jesús encontró una mujer que andaba encorvada y en ninguna manera se podía enderezar. En lugar de tratar su condición como una enfermedad física, Él dijo que ella había estado atada dieciocho años por un espíritu de enfermedad. Luego, Él la desató del espíritu, y ella inmediatamente se enderezó. (Vea Lucas 13:11-13)
Gracias Jesús por tu obra en la cruz. Proclamo que cuando el poder sobrenatural de Dios obra todas las barreras para la sanidad se caen porque Jesús fue herido para que yo sea sanado. Amén.
