Abril 03, ¡Redimido!

 

Jesús fue castigado para que seamos perdonados.

 

En la cruz, Jesús fue identificado con todo lo malo que hayamos hecho. En su lugar, fuimos totalmente perdonados y liberados del poder del mal.

"En Él (Jesús) tenemos redención por Su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de Su gracia" (Efesios 1:7). Cuando tenemos perdón de pecados, tenemos redención; hemos sido redimidos. Redimir significa "recomprar algo", o "rescatar". A través del pago con Su sangre, dada como sacrificio a nuestro favor, Jesús nos recompró o readquirió para Dios de las manos de Satanás.

En Romanos 7, Pablo dijo algo que no siempre es claro para las personas que no conocen el contexto cultural de su tiempo: "Yo soy carnal, vendido al pecado" (versículo 14). Recuerde que la frase "vendido al pecado" se relaciona con el mercado de los esclavos en Roma. Alguien al ser vendido como esclavo tenía que estar de pie sobre un bloque y en un poste detrás de él había una lanza extendida sobre su cabeza. Así que, Pablo dijo, "Yo soy carnal, vendido bajo la lanza de mi pecado, la cual está extendida sobre mi cabeza. No tengo opciones. Estoy a la venta".

Cuando una persona es esclava, no tiene opciones. Repito, dos mujeres pueden ser vendidas en el mercado de esclavos; a una, el dueño la destina como cocinera y a la otra como prostituta. La misma verdad se aplica a nosotros como pecadores. Podemos ser buenos, pecadores respetables y mirar con desprecio a las prostitutas y a los adictos. Sin embargo, el dueño es quien determina el servicio del esclavo. 

La buena noticia es que Jesús entró al mercado de los esclavos y dijo, "La compraré a ella y a él. Satanás, he pagado el precio. Ahora, él es mi hijo y ella es mi hija". Esa es la redención, y viene solo a través del perdón de los pecados.

 

Gracias Jesús por morir en la cruz por mí. Proclamo que Jesús me recompró para Dios de las manos de Satanás. Él fue castigado para que yo pueda ser perdonado. Amén.

Share this post