Todo bajo control
Salmo 93:2–4
Firme es tu trono desde entonces; tú eres eternamente. Alzaron los ríos, oh Jehová, los ríos alzaron su sonido; alzaron los ríos sus ondas. Jehová en las alturas es más poderoso que el estruendo de las muchas aguas, más que las recias ondas del mar.
Qué bella imagen de la majestad y la supremacía de nuestro Dios. Los mares son una de las fuerzas más poderosas que operan en nuestro mundo. Son una fuerza que el hombre no tiene forma de controlar o domar. Pero más que eso, en la Biblia los mares representan muchas veces el tumulto y el desorden de las naciones rebeldes, y la rebelión y la actitud desafiante del hombre apartado de Dios.
En el Nuevo Testamento Jesús habla acerca de las señales del fin de nuestra era. Él dice que los mares y las olas rugirán, y que el corazón de los hombres desfallecerá de miedo. Así, se recrudecerá en gran manera la rebelión y la oposición contra la majestad divina. Vemos por doquier el estruendo de muchas aguas y el rugido de olas y truenos, pero en medio de todo esto, como el salmista, necesitamos levantar nuestros ojos por encima de las circunstancias y ver por la fe a Dios, sentado en su trono supremo, y reconocer que aún tiene todo bajo control.
