Cuatro claves para la oración contestada

 

Salmo 143:11–12

Por tu nombre, oh Jehová, me vivificarás; por tu justicia sacarás mi alma de angustia. Y por tu misericordia disiparás a mis enemigos, y destruirás a todos los adversarios de mi alma, porque yo soy tu siervo.

 

Esta oración inspirada del salmista nos da tres hermosas razones para creer que Dios contestará nuestra oración. Tres razones que son independientes de cualquier situación o circunstancia particular o de cualquier emoción que podamos sentir.

La primera razón es: por tu nombre. Oramos al Señor en el nombre de Jesús y por amor a ese nombre, Dios contesta. Esa es la primera razón.

La segunda razón es: por tu justicia sacarás mi alma de angustia. No apelamos a Dios a causa de nuestra justicia sino de su justicia divina que se recibe por la fe en Jesús.

La tercera razón es: por tu misericordia disiparás a mis enemigos. Esa palabra que se traduce misericordia en realidad significa “la fidelidad de Dios en guardar su pacto”. Así que Dios, en su fidelidad, guardará su pacto. Incluso cuando puede que nos sintamos infieles e indignos, la fidelidad de Dios de guardar su pacto nunca cambia.

De manera que hay tres razones: por su nombre, por su justicia y por su fidelidad de guardar su pacto. No permita que el enemigo lo derribe, no deje que lo lleve a confiar en su justicia porque eso no lo sostendrá. En cambio, acérquese a Dios por causa de: el nombre, la justicia, y la fidelidad del Señor de guardar su pacto.

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